
Ya hace años que me pasa y no aprendo. Cada año, cuando llega la primavera, me llega lo que se llama la astenia primaveral.
Tengo la suerte de no tener alergia a los malditos arboles de Barcelona, esos plataneros feos y enfermos, pero el cambio de hora, de temperatura y de ropa de armario me provoca un sueño y un agotamiento general tremendo. Es como si engordara de golpe 80 Kilos y tuviera que levantarlos a peso muerto.
Empieza un par de semanas después: Suena el despertador y no consigo levantarme de la cama, las sábanas se me pegan y no consigo despegar los ojos. Pasan 15 minutos y sigue mi lucha por tocar el suelo frío con los pies. NADA.
A los 20 minutos consigo ponerme de pie 2 segundos. El tiempo suficiente para encender la radio, tumbarme en mis sábanas blanditas mientras escucho las noticias y volver a dormir 5 minutos más.
Ya son y media, y mi mala conciencia me impide estar un segundo más allí. Me levanto, voy al armario, escojo la ropa para el día que toca, que luego tengo que volver a cambiar por que (Oh, Dios, nunca aprendo) no he mirado por la ventana y hace una temperatura completamente diferente a la que había supuesto.
Me pongo la ropa interior tumbada en la cama para aprovechar al máximo la horizontalidad que me ofrece ponerse los calcetines con la cabeza encima de mi almohada. Así da gusto vestirse. El sujetador ya es otro tema, que exige la verticalidad y no me gusta tanto, por eso llevo antes toda la ropa de cintura para abajo puesta, que cualquiera de arriba.
Cojo el metro en mi parada, y justo cuando llevo 3 o 4 abro los ojos y me pregunto: “¿Cómo he llegado hasta aquí?”
Y así empieza mi día.
Por la tarde, hacia las 3 o 4 después de comer, los ojos me pesan, y no consigo hacer nada bien. Mando mails a gente equivocada, estoy de mal humor y ni las películas que me pongo a mediodía a la hora de comer me sirven para que no me quede sopa con una cucharada de arroz en la boca. Little Britain es la serie que estoy mirando ahora mientras como, pero la “choni” gorda de la serie tampoco consigue el efecto deseado.
Luego, si la energía acompaña, me voy al gimnasio a sudar un poco.
Llego a casa… Y muero despacito en mi cama.
(Y el bucle vuelve a empezar)
Podría pasarme 48 horas seguidas durmiendo. No lo he hecho, pero no hace falta caer en la tentación para saber que una es débil y haría esto y mucho más, pues me saltaría una comida solo por dormir 15 minutos más.
Y si, lo he probado todo: Jalea real, vitaminas, miel, he bailado desnuda a la luna llena, he dormido 10 horas, he dormido 5, he comido mucha fruta, frutos secos, verdura, carne, chocolate y hasta una mosca sin querer mientras bostezaba. NADA. Lo mio solo se cura con que llegue el verano, los malditos granitos de calor y los mosquitos…
AUDIO: Nirvana - About a girl
Mi Xbox360