
A petición popular (por twitter), llega un post sobre los nombres del metro de Madrid y mi aventura del lunes pasado.
Me encontraba en Madrid paseando, pero en la calle hacía un calor terrible, donde el sol odiaba tanto a los madrileños que lanzaba su tremendo calor a todo aquel que pisara el suelo. Incluso el calor derretía los chicles del suelo y se hacía imposible andar sin oír el “xurp xurp” de la suela del zapato.
Me metí en el metro para desplazarme por la capital sin tener que quemarme la piel al rozar un rayo de sol. Curiosamente en el metro no hacía el tremendo calor que respiraba la superficie y la gente no olía tan mal como en el de Barcelona, dónde parece que usar desodorante esté penado por ley. Los madrileños huelen mejor que los barceloneses, oigan. Aunque nosotros somos un millón de veces más guapos e inteligentes.
Me compré una tarjeta de 10 viajes y pensé “Es tan pequeña, que si la pierdo me van a doler esos 7,40€“. La catalana que llevo dentro sale en momentos así y el tamaño del billete hace que me plantee porqué me compré ese monedero divino de la muerte del tamaño de un obús. Luego cogí un plano esquemático de la red de metro de la comunidad de Madrid, para investigar dónde me apetecía ir.
FAIL!
Me encontré con Plaza de España, Urgel y Tetuán. Menudos somos de originales, que tenemos los mismos nombres para algunas estaciones.
Me subí a la línea 1 y al llegar a “Ríos Rosas” estalló mi cerebro: Lo twitteé y rápidamente se llenó de respuestas indicándome que la parada pertenecía al jurista y político español Antonio de los Ríos Rosas. A ver si vamos a tener que hacer un casting para poner un nombre a una parada de metro, ¿eh? No podemos dejar que cualquiera con un nombre tan psicodélico acceda a ese privilegio. Prefiero la parada de metro Martínez o Pérez antes que la de “Pepito del Nabo Gordo”, por muy bien médico, político o Premio Nobel, Planeta, que sea.
Y en la misma línea que mi querido médico ganador de un supuesto Premio Nobel, tenemos la parada de Empalme, Concha Espina o Estrecho, ese primo lejano que no se ha besado con nadie.
Si Estrecho me hubiese escuchado, hubiese ido a hacer turismo sexual por las Islas Filipinas, República Argentina, Ibiza o el Nuevo Mundo, ya saben que los colonizadores son muy de eso. Incluso Bélgica, Oporto o Bilbao, que hay gente que encuentra a las belgas muy guapas, oigan. Y sino, siempre nos quedará Sevilla, que ya lo decía Rafaela Carrá, que para hacer bien el amor hay que venir al sur.
¡Ui! En el sur de este plano tenemos La Peseta, una parada sin uso desde que llegó el euro. Y en el norte nos encontramos con Pitis, una parada con nombre que da la risa tonta. Al menos a mi. Decir que vives en Pitis es… es… es comparable a vivir en Rivas Vaciamadrid o Siglo XXI.
Luego vienen insultos, todos seguidos en la Línea 9: leer con asco Vinateros, Artilleros, Pavones. Luego repartido ya por todo el trazado nos encontramos con otras delicias como Manoteras o Useras. Y sino en sentido positivo tenemos a Lista, El Capricho, Pacífico, Estrella, Las Musas y un montón de Santos (aunque no Santas, curioso). Aunque no me ha quedado claro si la parada de Pan Bendito podría ser positivo o negativo.
Así pues, vayan ustedes a Bambú que suena muy zen, a ver si nos inspiramos para poner nombres a las paradas un poco menos cutres. Porque me dirán que Lavapiés no es cutre, ¿eh?
PD: Os dejo este post sobre el Metro de Madrid, que me ha hecho llorar de la risa. La verdad es que podrían aplicarlo también a Metro de Barcelona.
AUDIO: Demi Lovato - La la land.mp3
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