Darse de baja en ADSL de ONO y darse de alta en Movistar fibra óptica

Llevo ya un tiempo intentando darme de baja de ONO y alta nuevamente en Movistar para conseguir fibra óptica de 50 Megas en casa.
Vivo en el centro de Barcelona, donde hay un exceso de peticiones y líneas ADSL’s lo que hace que por mucho que contrates 30 Megas, no te va a llegar nunca más de 0,5 Megas contrates el operador que contrates. Es como vivir en los 90, pero sin el pitido molesto del módem: Los vídeos de YouTube no cargan (¡Ya no digo ni subirlos! ¿No notáis que hace tiempo que no subo nada? Pues eso), Twitter y FB se vuelven locos, etc… Así que era el momento de la revolución en mi casa.
Después de comprobar que no tenía permanencia con ONO, y que tenía cobertura de Movistar, el 30 de Octubre hice la primera llamada para poder hacer el cambio.
El teleoperador me comentó que no había problema y que en breve se pondrían en contacto conmigo para firmar el contrato y que ellos mismos me darían de baja de mi antigua compañía.
A las 3 horas me llamó una amable señorita que me hizo firmar un “contrato telefónico” a través de una grabación a la que yo tenía que responder afirmativamente a mis datos personales si eran correctos. Todo estaba bien, y la grabación terminó sin complicaciones.
¡Perfecto! Ya podía oír el sonido de internet a toda velocidad y no los 0,5 Megas que me estaba dando ONO a precio de 6.
El día 7 de Noviembre me llegó una carta de los señores de telefónica confirmando mis datos, explicando que en 15 días ellos se encargarían de la baja y que conservaría mi número. ¡Estupendo!
Al cabo de 15 días yo no tenía noticias ni de uno ni de otro, así que llamé a Movistar y nadie sabía nada. Di el número de pedido y dijeron que ese número había sido dado de baja y que no lo estaban tramitando. Venga, empecé ooootra vez el proceso de traslado de línea de ONO a Movistar.
Esa vez la grabación de mis datos y confirmación llegó una semana más tarde, el 28 de Noviembre, aproximadamente. Me dijeron que mandarían un mensajero a mi casa para firmar un papel escrito un martes por la tarde entre las 16 y las 19. Pedí libre en el trabajo, dejé de rodar un reportaje para esperar a ese mensajero. Un mensajero que nunca apareció. Llamé a las 20.15 a Movistar exigiendo mi mensajero y me comentaron que había dejado el papel a la portera. ¡PERO QUÉ PORTERA, SI NO TENGO PORTERA! Ya se había confundido de casa. Es que ni leer…. Así que, un mes más tarde de mi primera llamada, hacía mi TERCER intento.
Confirmé los datos. Todo correcto. El mensajero no podía ser tan lerdo de confundirse otra vez. Vivo en el centro de una gran ciudad, no en una urbanización a las afueras de un pueblucho. Existen los callejeros y Google Maps.
Esa vez, mi mensajero se presentó en casa de mi madre ya que ahí también soy la titular de la línea. Abrió mi hermano la puerta y como no sabía de qué iba le largó. Venga, a por el CUARTO intento.
Era ya mediados de diciembre, abrí otra vez la petición. Me sabía el proceso de memoria. Todo correcto, pero a los 4 días llamé para saber cómo iba el proceso y ONO había cancelado mi petición porque según ellos no me encontraron para confirmar la baja. ¿CÓMO? ¡Pero si ni se habían puesto en contacto conmigo!
Día 23 de Diciembre, llamo otra vez y en vez de un traslado de línea, pedí una alta nueva. A TOMAR POR CULO.
Mágicamente el día 24 tenía un amable técnico en mi casa y en 6 horas tenía el cable instalado en mi pequeña y humilde morada.
Ahora tocaba darse de baja de ONO.
Llevo 6 semanas intentándolo.
No hay manera.
Voy a dejar de pagar recibos, a ver si así reaccionan.
Esto es demente.
Desde finales de Octubre que estamos igual.
Panda de lerdos incapaces tecnológicamente de apagar una cuenta.
AUDIO:
Never Shout Never – Happy.Spotify
En el nombre de Jobs…

Ya han pasado 48 horas y me he tranquilizado, pero he pasado el peor fin de semana (tecnológicamente hablando) que uno pueda tener.
El sábado por la mañana me pasé la mañana grabando algunos vídeos y al terminar, mientras estaba comiendo a toda prisa, dejé de tener cobertura. Ésta fue mi última foto subida a twitter.
De repente el móvil se bloqueó, se reseteó y nunca más despertó de su letargo.
(Silencio).
Claro que mi amigo Jordi me dijo: “Eso lo reinicias y en un par de horas vuelves a tener teléfono. A mi me pasó”. Pues lo siento Jordi, pero no nos ha pasado lo mismo.
Al no tener teléfono, me fui a casa a llamar a las cuatro personas importantes y comunicar que no tenía manera de comunicarme con ellos, y la quinta persona la llamé para que me hiciera de servicio técnico. Me dio hora a las 10 de la noche.
Después de miles de millones de pruebas, mi amigo/servicio técnico me comunicó que se había actualizado el software del teléfono que hace que se reinicie el teléfono, pero esta versión de software era tan nueva que mi iPhone no podía con él y se iba reiniciando sin parar (sin llegar a encenderse), por lo que tampoco podías restaurarlo ya que nunca tenías acceso a él.
Así pues, mi amigo/servicio técnico después de muchas horas, pudo acceder a él y restaurarlo todo (perdiendo yo cientos de fotos y aplicaciones por no hacer copias de seguridad). Entre lágrimas le puse la tarjeta SIM y volvió a fallar todo.
¡MADREDELAMORHERMOSO! ¿PERO ESTO QUÉ ES?
En el nombre de Jobs, ¿qué pasa aquí?
El lunes pedí un duplicado de la tarjeta SIM y de repente, cuando todo funcionaba… y me quedé sin 3G.
He perdido la fe en Jobs, en Wozniak, en Sewell, en Ive y en la madre que parió a todo Cupertino.
PD: Aunque Pumpkin diga lo contrario, he defendido siempre al iPhone y a la Blackberry por igual . Ninguno mejor que otro, sino como dos teléfonos diferentes. Otra cosa es Android, que personalmente no me apasiona.
ALBUM:
Regina Spektor – Far.Spotify
