Me enamoré

Me enamoré de su manera de tocar la batería del Guitar Hero. No la del Rock Band, que dice que el nivel fácil es demasiado fácil y el difícil demasiado difícil.
Me enamoré de la manera en la que hablaba en vasco. Cómo “asko maite zaitut” salía entre sus labios. Aprendí a comunicarme en su idioma solo observando sus conversaciones telefónicas con la familia.
Me enamoré del desayuno que me preparó ese día que fuimos a pasear por Gracia. ¿O era Lavapiés?
Me enamoré de su manera de pedirme que me fuera con él a tomar una copa de cava en cualquier parte. Él llevo la botella y dos copas de cristal. La gente nos miraba raro y a mi me inspira ser diferente.
Me enamoré de cómo pidió perdón por llevar la barba un poco más larga de lo normal y pensar que podría irritarme al piel al besarme. Él no sabía que nada me gustaría más que llevar una marca de sus besos en mi piel.
Quise probar sus guisantes con wasabi, pero después de morir ahogada por el sabor, solamente quise probar sus ensaladas de canónigos y queso azul.
Dice que está obsesionado por la comida, pero se alimenta de kebabs y cocacola. Puede que su obsesión sea la mezcla cultural y su objetivo hermanar culturas gastronómicas.
Me enamoré de su manera de desabrocharme el sujetador con una mano mientras me susurraba al oído que la primera vez que se lo desabrochas a una mujer marca para siempre vuestra relación. Él no quiere ser “el que no supo desabrocharlo en la primera cita”. Por suerte para mi, él es el ninja de la ropa interior femenina.
Me enamoré al montar mi cama de Ikea con él, tumbarnos y hablar de lo pornográficos que son algunos detalles del interiorismo de las películas americanas. Después de dos semanas contigo, tengo muchos más referentes y podría hacerme la interesante.
Me enamoré de cómo me contaste que huiste de tu ciudad para alejarte de una mujer para caer en manos de otra. Y que cómo la vida puede sorprenderte como una telenovela de lunes a mediodía.
Y sobretodo, me enamoré de tu mensaje en Facebook. Esa broma interna que solamente conocemos tú y yo.
PD: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia… o no, puede que la realidad supere la ficción. Y sino, ya sabéis lo que dicen: “mucho lerele y poco larala”.
AUDIO:
Sex and the City.Spotify
Sex and the City 2.Spotify
Me niego a creer…

Me niego a creer que nuestro cerebro está dividido en dos mitades. La mitad más científica y analítica, y la mitad más artística y abstracta. ¿Por qué no pueden mezclarse? ¿Acaso las matemáticas no necesitan de parte de abstracción? ¿La pintura no necesita una parte analítica o científica? Cuando eres pequeño te dicen: O eres de ciencias o eres de letras. Pues yo me niego. Yo soy de todo.
Me niego a creer que si una persona no enumera los ríos de España en orden, o coloca las provincias en su sitio, o analiza en forma de árbol una frase compuesta, no se le considera inteligente.
Me niego a creer que soy una idealista por pensar que no sólo hemos venido a este mundo con la única misión de sufrir y sobrevivir. Yo he venido a este mundo a hacerlo un poco mejor, y con el ocio y el espectáculo (dos partes muy importantes de mi vida) es mi manera de hacer el mundo mejor
Me niego a creer que haya gente sin suerte. La suerte se busca. Y si Dios te cierra una ventana, te abre una puerta, por muy cerrada que esté. Debes atreverte y abrirla.
Me niego a creer que hay gente buena o mala. La gente es íntegra o mediocre, pero nunca se puede ser bueno al 100% o malo al 100%.
Me niego a creer que la gente deba casarse para estar toda la vida juntos. No necesitas firmar ningún papel para demostrarle al mundo que quieres a una persona. Otra cosa es el beneficio fiscal, que siempre viene bien.
Me niego a creer que hay gente que no sabe controlar sus sentimientos. Hay que ser muy flojo para no poder controlar la cabeza de uno mismo.
Me niego a creer que la gente no cambia. Yo he cambiado.
AUDIO:
REM – Losing my religion.Spotify
Regina Spektor – Baby Jesus.Spotify
Marilyn Manson – Personal Jesus.Spotify
Fangoria – Criticar por criticar.Spotify
Malú – Voy a quemarlo todo.Spotify
Relato: Tu ex-novio en el trabajo

ATENCIÓN: ESTE ARTÍCULO ES FICCIÓN.
Tu ya estabas ahí. De hecho, tu estabas desde hacía mucho tiempo ahí. Sentada en tu mesa redactando artículos sin parar.
Y un día contratan a una ola de personas.
En esta época de crisis nos apetece que contraten a gente. A mucha gente. Y por eso me alegro por la ola de gente contratada. Pero no a él.
No porque no quiera que tenga trabajo, que no es eso.
No soy una mujer despechada. Soy una mujer íntegra y no me apetece llamarle “cabrón de mierda” cuando estemos reunidos con un cliente, o cuando en un correo interno la gente pida para ir a tomar café y tenga que responder “Si va él, yo no voy”. No estoy despechada, solo es una etapa sin cerrar que no me apetece empezar a cerrar ahora que ya tenía mi vida solucionada.
Así no.
Hay 1,45 millones de empresas activas en España (si, lo he mirado), y de entre todas esas, él tenía que venir a esta.
Vale que 141.000 han echado el cierre este último año por culpa de la crisis y que por eso se ha visto obligado a buscar trabajo. ¡Pero no en mi empresa!
Podía haber mandado su CV a otra. En un bar sirviendo copas, doblando ropa en unos grandes almacenes, envolviendo regalos, barriendo escaleras, respondiendo al teléfono… Joder, que hay un millón de trabajos dignos en el mundo. Mi empresa está bien, pero no tenemos cesta de Navidad, por lo que tampoco es la hostia.
Vale. Hacía más de 2 años que no hablabas con él y por eso él no sabía que tú trabajabas ahí. Su cara de sorpresa cuando os han presentado ha sido digna de una fotografía con ampliación para colgar. La tienes grabada en la parte más primitiva de tu cerebro para recordarte que él no es nadie.
Va a ser incómodo encontrártelo en la máquina del café apoyado con su pose de “a mi todo me va bien”, pero vas a aguantarlo.
¿Y cómo sabes que vas a aguantarlo? Porque acaban de mandarte un correo desde dirección que tienes un nuevo esbirro trabajando en tu equipo. Él. Tú eres su jefa, y él solamente un esbirro.
Si es el karma tiene estas cosas.
Leer MásPuntos en común entre el sexo, la religión y los community managers

Puse este tweet en mi cuenta de Twitter oficial el pasado miércoles hablando del sexo, la religión y los community managers, en los que he encontrado diferentes puntos en común.
A poco rato llegaron un montón de replies exigiendo un desarrollo más extenso sobre mi teoría.
Otros replies daban algunas soluciones, como los documentales de la 2, hábitos sexuales diferentes, cambios en el vocabulario, etc. Incluso las había envidiosas.
Os diré qué tienen en común:
El humo.
De pequeña, el cura en catequesis me vendía un cielo y un infierno, pero después de algunos años descubrí que las diez normas eran demasiado difíciles de cumplir y que ya nos encontraríamos todos en el infierno. Menudo modelo de negocio de mierda que tiene el cielo…
Cuando he conocido a un chico que hablaba maravillas de su habilidad y capacidad sexual, ha sido muy divertido descubrir que luego todo era de boca, y los que presumen de “grandes cualidades” terminan siendo “grandes payasos”.
Trabajando en este sector, me doy cuenta que la mayoría de gente del Social Media entiende la esporación y la viralidad como la creación de miles de millones de perfiles falsos para que interactuen con las marcas para que luego el resultado en los informes parezca mucho más abultado. Por suerte en mi agencia preferimos ahuyentar el humo con trabajo duro. ¡Coño! ¡Que hay gente que vive dentro de la agencia para sacar algunos proyectos adelante!
El humo existe, y es una plaga terrible en esta sociedad: La política, la gastronomía, las modas, los amigos… La ley anti-tabaco se ha cargado los cigarrillos en los bares, pero no se ha cargado esa gente que se llena la boca de palabras vacías.
AUDIO:
A Fine Frenzy – What I wouldn’t Do.Spotify
Jorge Drexler – La infidelidad en la era de la informática.Spotify
El que se las lleva todas

En todo grupo de amigos, siempre hay uno que es más guapo. Bueno, puede ser que todos sean igual de feos, pero la estadística nos dice que uno de cada diez chicos se lleva a las guapas, y es ese al que todos los hombres envidian: El que se lleva las chicas guapas de cualquier sitio y situación.
En los bares.
Él llega, y no sabes ni cómo, la chica más guapa del local ya se ha acercado para pedirle fuego.
Ahora que no se puede fumar en locales cerrados, le va a pedir directamente el teléfono y va a ser aun peor.
El resto de los amigos lo han intentado anteriormente, han usado la misma técnica, incluso han mostrado un billete de 20 euros a la “afortunada”, o la han invitado a una bebida. No ha funcionado.
Tu amigo se la lleva sin mover un dedo.
En las fiestas.
Llegas a una fiesta privada, y la chica que abre la puerta y recoge los abrigos es extremadamente bella. Tiene el pelo corto, a lo garçon y unos ojos verdes hipnóticos.
Tu amigo la saluda con un hola efusivo mientras le entrega su cazadora de cuero. Notas que a ella se le eriza su pelo corto y sus ojos verdes se vuelven más intensos.
Ya está.
Ahora, por mucho que lo intentes, vas a ser el amigo del chico al que la portera de ojos verdes desea.
Por la calle.
Hablando de lo bien que se lo pasa uno matando zombies con el L4D2, un grupo de chicas pasa por vuestro lado, y mientras vosotros seguís hablando de los no-muertos, las chicas sonríen a tu amigo.
No sabes en qué momento él se ha girado y les ha pedido el correo electrónico, pero ahí está él. Y tú sigues pensando en hordas de monstruos que se te acercan. Te sientes desplazado.
Y es que tu amigo no es guapo, no es ni tan siquiera musculoso, ni tiene unos ojos verdes increíbles, pero las atrae como abejas a la miel. Y si que es verdad que es simpático (sino no sería tu amigo), pero no pueden tener tiempo de saberlo. Y llegado el momento te preguntas ¿Será el desodorante? Mañana le hueles para adivinarlo.
PD: Puede que tu seas el guapo de tu grupo y este texto te suene ligeramente. Enhorabuena. Ya has aprendido que la vida es cruel si estás en el lado menos favorecido.
AUDIO:
Versiones Imposibles.Spotify
