L’Oréal Paris 100 años

Aprovechando que me he mudado a Madrid y que cumplían 100 años, la gente de L’Oréal Paris me regaló un paquete LLENO de potingues varios. Lo juro. LLENO.
No sé cómo voy a gastar tanto maquillaje. Debería maquillarme diariamente hasta el día de mi muerte, y aún así, creo que me va a sobrar máscara de pestañas para pintar una pared.
Pero el tiempo no es solamente el único factor que ha hecho que me quede preocupada por el regalo, el espacio es el otro gran marrón en el que me he metido sola cuando acepté el pedazo de regalazo. Tengo un armario de medio metro de ancho por dos de alto en el baño horrible, hecho de espejos, que venía con el piso y no me vi con el valor de decirle a la propietaria que se lo llevase. Era su más preciada compra para el baño, porque era grande y práctico… Y aún así no me caben las cosas. Al lado del armario tengo un par de bolsas de papel llenas de champús, cremas y brillos de labios. En esas me hallo.
A ver, anteriormente ya habían cosas dentro del armario, eh? Pero claro, necesito espacio para la gomina de mi compi de piso y sus cuchillas de afeitar. Todo lo demás son productos mios. Así de bien repartido está el espacio del armario. Ante todo, me gusta la democracia :P
Recuerdo que empecé a maquillarme hacia los 14 o 15 años… (música nostálgica, por favor)… Me daba mucha vergüenza y había llegado a negar que me había maquillado los labios o los ojos para no reconocer que era una presumida pizpireta. Pero una madre es una madre, se dio cuenta, y me regaló un set de maquillaje terrible que aún guardo… creo. Era de una marca extraña y la sombra de ojos hacía pegotes. ¿Cómo una sombra puede hacer pegotes? Mi mamá, que no se ha maquillado en la vida y por eso le perdono el error, creo que se fue a los chinos y pilló lo primero que vio.
¿Cremas? Miles… Soy de “tendencia acnéica” (palabro técnico para decir: tienes la cara como una paella) por lo que las que me he puesto siempre han sido para espinillas, puntos negros y jabones para limpiar la cara.
Sigo con 24 años y con mi “tendencia acnéica” y no hay manera de quitarla, pero es lo que hay. La genética juega malas pasadas, pero también te enseña a hacerte un buen peeling o a conocer las mejores marcas para las mascarillas. A cada una nos va una marca, y punto. No hace falt gastarte 100 euros por una “crema a base de polvo de diamante”, cuando con 15 euros tienes cremas para dar volumen a los labios que te dan ganas de llamar al cirujano de la Pataki y decirle “Ahora qué ¿eh?“.
Ahora mis sombras de ojos no hacen pegotes, ni mis máscaras de pestañas, ni mis delineadores, ni los pintalabios. Ahora el pegote soy yo.
AUDIO:
Bon Jovi - You give love a bad name.mp3
Bon Jovi – You Give Love a Bad Name.spotify
ALBUM:
For your ears only (Vol 1).spotify Me encanta trabajar con este álbum par olvidarme delmundo y pensar que estoy de fiesta en un guateque… más o menos…



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