La república independiente de internet

La primera experiencia de chat de una de mis mejores amigas de la infancia (Marina Prats) fue la de los insultos. La metí en una sala del IRC-Hispano a entablar conversación con gente, y como no me expliqué muy bien y ella vio que esos nicks contestaban como si de una una inteligencia artificial se tratase; empezó a escribir palabras malsonantes y a insultar al personal. Ella era una persona totalmente respetuosa y una gran persona. Cuando le metí la bronca por insultar sin ton ni son a la gente me dijo que no pasaba nada, “que era una máquina”. NO entendía que hablaba con gente de verdad que estaba a su misma vez conectada en el mismo sitio. Todo quedó en un susto y gracias a ese susto pudimos luego alegrarnos que nadie nos conocía para seguir levantando la cabeza cada mañana.
Un poco más tarde hice lo que se llama “Trabajo de Investigación” (“Treball de Recerca”) que se hace al final del periodo de la ESO. En teoría es un trabajo que dura un año y medio y tú investigas sobre un tema, pero en realidad es un trabajo que dura como mucho la semana antes de la presentación y lo intentas pasar como puedas y aprobando, pues sino no pasas al siguiente curso.
Bueno, yo lo hice sobre la ética en Internet, en un momento en el que Internet era aún páginas de fondo negro y un montón de GIFs animados con estrellitas. Los veteranos sabrán de que hablo. Era un momento que las leyes del MundoReal™ e Internet chocaban de manera drástica, pero de esto hablaré si queréis en otro momento.
Lo que quería decir es que hace un par de semanas me dí cuenta de que aunque ahora todo tiene sombras, luces y lleva un 2.0 detrás, seguimos con una mentalidad de que Internet es una anarquía y que nadie se da cuenta de nada.
El fácil acceso a la red hace que muchas veces vulgaricemos el medio hasta el punto de pensar que todo da igual, que es lo mismo, que no afecta al MundoReal™, que nadie nos conoce… etc… MOOOC! ERROR!.
Que nadie crea que lo que hacen en la red es “anónimo” ni mucho menos. Siempre, por mucho que lo ocultemos, detrás de cualquier comentario o visita a una web “por delante o por detrás” deja pistas que hacen que seamos “reconocibles”. Cuando nos registramos a un servicio de Internet, estamos firmando un contrato con esa empresa de detrás (eso que nunca nos leemos y que aceptamos sin más).
Con todo el “sarao” de hace unas semanas que monté en Youtube al darles la bienvenida al idioma español y ser su primer cara visible, mucha gente descubrió el blog, para bien y para mal. Mucha gente se vio con “el derecho” de considerarme “una cara pública” y como tal a aprovechar el filón del éxito para conseguir más visitas. Algunos muy logrados, otros peor que el mío (que ya era difícil).
Cabe diferenciar el efecto del buen rollo de la parodia y el mal efecto de un insulto o el robo de contenido. Amenazas de muerte, insultos a mí y a mi familia, gente saltándose la ley a la torera… unas perlas fantásticas para hacer prácticas al terminar la carrera de derecho. Una joya, vamos. Lo peor, es que en algunos casos mandé un mensaje al autor del vídeo, pidiendo amablemente que lo retirara ya que decirle a alguien “Te voy a romper las piernas cuando te vea por la calle” no entra dentro de lo se estipula como legal. Lo mejor de todo es que muchos se defendían diciendo que Internet y Youtube son públicos.
¿De qué? ¿Ciudad sin ley? ¿Público significa anarquico?
¡Si señor! Las pelis snuff también son públicas (no te jode…), igual que la pornografía infantil y la venta de marihuana en el messenger. Youtube, Microsoft, Google, incluso los servidores que utilizamos son una empresa y terminada la definición de empresa empieza la de público, no al revés.
La gente, detrás de una pantalla se crece, se piensan que son anónimos con máscaras o apodos muy rimbombantes, pero lo que no deben saber es que en Internet todo queda marcado, firmado por ellos y esta firma es la que puede llevar a otro usuario a contactar con los “Mossos d’Escuadra” o la “Guardia Civil” (es decir, Delitos Tecnológicos) para denunciarlos.
En serio, me he quedado a cuadros viendo a niñatos de 13 años amenazándome de muerte. Patético.
Hay gente patética que aún no se ha dado cuenta de que tomar tanta Fluoxetina durante tanto tiempo y dejarlo de golpe afecta a su comportamiento y a los que tienen al lado. Pues que no sea al mio. No sea que se contagie.
AUDIO: Rihanna - Umbrella





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