Café con bollo

El otro día quedé con La Ricci, una bloguera conocida de la bolloesfera, como lo era MariPili.
Fuimos a hacer una cerveza, pero yo me comí una fideua llena de pimiento rojo y verde que fui deconstruyendo poco a poco hasta quedarme solo con los fideos. La cerveza con aceitunas se la bebió ella tan tranquila al sol.
Hablamos de muchas cosas, pero sobretodo del mercado de la carne hetero y lesbo de Barcelona y llegamos a la conclusión que hay pocas diferencias entre ambos.
Aunque los tíos que aparentemente están fuertes tienen una barriga cervecera luego, las chicas tienen culo panadero: No del sabrosón cubano, sino del panadero de pan de kilo. Vaya, que mal el mercado mujeril. Ya me lo habíais advertidos algunos hombres en el post del martes.
Al final de la velada terminamos sabiendo muchas cosas la una sobre la otra, y grandes secretos que están prohibidos ser desvelados, como el color de la pared de las habitaciones respectivas, la chaqueta tejana de los 80 que se compró para una fiesta, mi gran aversión al pimiento y a los tíos con barriga,…
Al final hasta el camarero me preguntó el nombre y me soltó:
- Yo tenía una ex que se llamaba Gina.
- Ah! ¿Y era guapa y simpática?
- No tanto como tu. Ella me dejó por mi mejor amigo.
¡Glups! No todas somos así, pero así Ricci pudo comprobar que en el mundo hetero hay también mucho mamón (y mamona) suelto/a. Y no lo digo por el camarero, que se portó como un sol.
La conclusión: Hay que volver a ese Bar, no pedir Fideua y pedirle perdón a ese camarero de parte de las Ginas del país. No todas somos iguales. Aunque yo no dejé propina. ¡Glups!
AUDIO: Lykke Li - Little bit




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