Cena de ex-alumnos

El viernes que viene tengo una cena de mis compañeros de instituto a los que hace 5 años que no veo. No es que no tenga ganas de verles, es que me da una pereza horrible protagonizar un capítulo de Mujeres Desesperadas (fingir lo que no soy).
Las cenas de ex-alumnos sirven para demostrar lo que has podido hacer una vez has terminado el instituto. Una especie de “mira quién mea más lejos en el menor tiempo posible”.
Ya sé que verlos va a ser emocionante y bla bla bla… Pero como sé que la mayoría están igual por culpa de Facebook, no me preocupa ni lo encuentro emocionante. Es lo que tiene la tecnología 2.0.
Una pereza enormes que se puede rebatir con una táctica que voy a empezar a desarrollar. Tengo dos posibles tácticas a promover:
- Dar una mentira general de esas de aupa: Me he casado con un millonario de Marbella que se hizo rico con el caso Malaya y estamos buscando nuestro primer hijo. Una meiga de Galicia nos ha aconsejado que para que nazca sano tenemos que concebirlo en las Seychelles, así que estoy preparándome para ir allí en breve.
- O dar una versión diferente a cada persona, todas falsas: Soy panadera, soy taxista, soy recepcionista, soy ingeniera en la industria metalúrgica, soy profesora de niños discapacitados, enfermera en el Princeton Hospital, monja, puta de lujo (o escort de ejecutivos, que viene a ser lo mismo), videoblogger, teórica de arte…
Las dos me parecen buenas, aunque diferentes. Si luego hablan de mí entre ellos verán que cada uno tiene una idea diferente y si hablan de mí en la primera me voy a reír un rato. Por mucho que me busquen en las páginas amarillas no van a encontrarme.
J0j0j0j0…. un plan maléfico para poder pasar un buen rato desarrollando la mente.
AUDIO: Carlos Santana – Europa nunca me ha gustado este hombre… curioso.
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