Tonight is the night, and it’s going to happen again and again. Has to happen.

Posts Tagged "Gimnasio"

El primer día de gimnasio

Publicado el 12 sep 2008 | 51 comentarios

gimnasio deporte

Lo confieso. Lo hago ahora y delante de todos vosotros, y no para que me toméis como referente, al contrario, sino para que aprendáis de mis errores y no hagáis lo mismo que he hecho yo.

Hacía dos años que no pisaba un gimnasio y hace unos días me apunté al municipal de mi barrio porque me sentía culpable.

Me apunté con Marta, mi amiga de la que he hablado alguna vez en el blog, porque ella tampoco había ido al gimnasio en años y unidas pensamos que haríamos más fuerza y nos obligaríamos a trabajar duro. Ya sabéis, eso de codo con codo.

Me pasé más de 20 minutos buscando los pantalones de gimnasio con una agradable sorpresa: Antes yo tenía el culo de Audrey Hepburn y ahora de Audrey solo me queda el DVD. Para que me entendáis: La goma del pantalón me sirve ahora de diadema para la cabeza.

No os hablo del estado de mis zapatillas de deporte, porque es lamentable. Me da hasta vergüenza.

Como una buena deportista, llegué en bici al gimnasio. Sudando como un pollo.

Me inscribí, y después de pagar más de 100 euros bajé al piso de los vestuarios, me vestí con la ropa de hacía dos años (y dos tallas menos de lo que debería) y subí a la sala de máquinas con Marta.

Ella lo tenía claro: La máquina elíptica. No es una cinta de correr, pero tampoco unas escaleras. Es una máquina de matar. Así que me pasé 20 minutos en esa máquina infernal demostrándole al mundo que un podcast para aprender italiano en el iPod no era la mejor opción para que el tiempo fuera más rápido.

Yo lo siento, pero me aburro estando
arriba con movimientos repetitivos, mirando el infinito y repitiendo: “Piacere di conoscerti” una y otra vez hasta pasar a la lección 2. Voy mirando el reloj y los segundos no avanzan, al contrario, van al revés.

Salí de allí con ganas de matar al inventor de la elíptica, pero no tenía la fuerza ni su dirección. Me dirigí a la fuente del pasillo con la cara roja, el sudor había empapado hasta mis bragas y el agua nunca era suficiente para sofocar el calor.

La ducha… ¡Qué contaros de ella! Bendita y esperada ducha de gimnasio.

Lo peor fue al día siguiente, cuando unos músculos en las piernas se acojonaron tanto que me impidieron moverme de la cama para que no volviera a ese lugar infernal.

AUDIO: Metallica – My Apocalypse

Leer Más