Don't tell me what I can't do

Posts Tagged "Conducir"

Botas de agua

Publicado el 5 nov 2008 | 16 comentarios

lluvia

Hace unos días pedía consejo para comprar unas botas de agua: Blancas, negras o estampadas.

Al final ni A, ni B, ni C, sino que me fui al Decathlon, después de frustrarme y ver que las botas de agua más fashion no son impermeables, me compré unas azul oscuro (el único color que había).

Bueno, son las típicas botas de agua clásicas de niños: lisas, no tienen botones, ni plataforma, ni tacones, ni lunares: Son prácticas y muy cucas, porque al tener este pie de bebé (¡un 35 señores!) la verdad es que da bastante risa.

El día siguiente amaneció con una tormenta que se cargó el Cremallera de Montserrat.

Esa mañana cogí el coche, y a los 3 minutos empezó el diluvio universal. No estoy hablando de mucha lluvia, sino que Dios ha vuelto a cabrearse con los hombres de la tierra y esta vez con saña, porque por mucho intentarlo lo hubo manera de ver más allá del coche que tenía delante. Los parabrisas iban como locos, y aun así no paraban de expulsar agua. Un caos.

Duró unos 15 minutos (no había huevos de salir del coche), y cuando paró me puse las botas para salir a la calle pisando charcos sin mojarme. La sensación de calcetines secos es algo que no se paga con dinero, la verdad.

Volví a subir al coche, pero luego me di cuenta el porque no son aptas para conducir. No quiero explicar como arranqué, ni como aparqué, ni como hice la rotonda de Plaza España. Solo os diré que es mucho mejor que un mono joven cebado de azúcar haga de copiloto sin cinturón de seguridad que no conducir con botas de agua.

Al llegar a casa las guardé en el zapatero y les puse la etiqueta de: Lluvia SI, Conducir NI DE BROMA.

AUDIO: Ben Gibbard – Thriller

AUDIO2: The Magic Numbers – Take Me Out

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Conducir con él

Publicado el 5 may 2008 | 18 comentarios

caminos carretera

Si conducir con mi madre ya era duro, imaginaos como es conducir con mi padre.

El otro día, hice el favor a mi padre de llevarlo del punto A al punto B, unos 15 Km, para que no tuviese que coger el tren, y así ahorrarse mojarse con la lluvia. Me resultó una tarea más ardua de lo que esperaba.

Conducir con mi madre solo comporta que ella grite dos cosas:

    - Vas muy rápido (en medio de un descampado de arena sin nadie a 30 metros a la redonda)
    - Vas muy lenta y entorpeces la circulación (cuando voy a 80 por la autopista y por el carril derecho)

Me resulta difícil coger el termino medio a mi madre, pero al final he visto que una buena mordaza y la amenaza de volver andando, siempre funciona.

Con mi padre es diferente:

    - A cada cruce, me dice que no he mirado lo suficiente
    - A cada cruce, me repite que voy demasiado lenta
    - A cada cruce, me grita que tengo que hacerlo en segunda marcha

Luego, lo amenacé con lo mismo que a mi madre (mordaza y andar), y se calló. Si lo hubiese sabido antes, mis regalos de Reyes hubiesen sido diferentes.

Ahora en serio, por suerte estuvo calladito el resto del viaje, mientras lo devolvía a su casa de Barcelona, porque entre lo nerviosa que me pongo por ir a 80, controlar el coche, la lluvia,… encima tener a una cotorra haciendo una valoración exhaustiva (como si luego tuviese que plasmarlo en un Power Point) de mi arte conductivo, no ayuda mucho.

Espero que ahora esté leyendo este post, y recuerde lo pesado que se puso su padre o su madre (mis abuelos paternos) cuando se sacó el carnet y conducía.

¡¡¿¿A que jode??!!

AUDIO: Melocos (con Natalia de la Quinta Estación) – Cuando me vaya

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He cogido el coche

Publicado el 26 feb 2008 | 42 comentarios

parking

El otro día conduje desde Olot hasta Barcelona en coche… y sola.

Como aún tengo la L, tengo que ir a 80 km/h como muy rápido, y claro, salí a las 5 y llegué a las 7 al centro de Barcelona. Mientras cantaba a Amy Winehouse, Yael Naim, Afghan Wings,… e intentaba olvidar ese día tan horrible con comidas familiares, entierros, sollozos, y no pensar que iba sola en un coche nuevo.

Llegué a 120 Km/hora y pensaba que me caería un camión encima, con su carga y tu trailer cada vez que pasaba por su lado. Hay muchos camiones en esa autopista. Entonces reducí la velocidad a 80 y seguí así hasta el final.

Me he asustado en varias ocasiones, ya que después de una comida copiosa digna de “Sal de Fruta Eno” me entraba la modorra y se me cerraban los ojos.

Empiezo a pensar que no sirvo para conducir.

Luego llegué a casa, aparqué en el Parking de la peor manera posible (ver dibujo arriba), y así haciendo amigos en el garaje de mi madre para que le rallen el coche cuando no mire.

Yuhuuu!! Dentro de nada me veo en las necrológicas de La Vanguardia o El País. O me centro o me muero de verdad. Voy a ver Carnivale o Lost, a ver si hay vida después de la muerte.

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Para pasar el mal trago, no hay nada mejor que escuchar el Podcast de Tortilla de Patata
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AUDIO: Yael Naim – New Soul

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