Obesidad infantil premeditada
Después de ver este vídeo, me diréis que lo de la obesidad infantil en culpa de los videojuegos, ¿verdad?
Por cierto, el chico tan majo que me acompaña en el vídeo se llama Alejandro, y es el responsable del blog esferaiphone.com.
AUDIO:
Mozart – Lacrimosa.Spotify
Lo que pasa en los restaurantes

Hubo en la época en la que a todo le ponían tomatitos cherry, y era el “novamás” de las cocinas modernas. Ahora, sabemos que ya no nos van a cobrar 15 euros por una ensaladita con tomatitos cherrys, ¿verdad? Aquí van algunas observaciones que he tenido con algunos de mis amigos acerca de los restaurantes modernos últimamente.
Boletus: Lo que antes llamaban setas, ahora se llaman boletus. ¿Qué nos ha pasado? Luego llamo níscalos a los rovellons en Madrid y no sabe nunca nadie lo que es. Llámalo ceps, trompets de la muerte, champiñones, camagrocs… Pero no lo llames boletus para que suene a latín.
Mezclum: Cuando hay una ensalada y se les ha terminado el iceberg, entonces pasan a la lombarda, y de la mezcla lechugas lo llaman “mesclum” y no ensalada.
Reducción de salsa de soja: Cuando le meten salsa de soja o reducción de salsa de soja a todo… Es que quieren ocultar el sabor. Lo mismo pasa con el ketchup, pero queda menos cool.
Escargots: Caracoles de toda la vida. Babosos, pringosos y asquerosos, pero si los llamo por su nombre francés y te pongo una cucharilla en vez te un palillo para sacarlos, entonces ya no te dan tanto asco, no?
Tataki: Ahora a todo lo que esté poco hecho en la parrilla lo llaman tataki o si está crudo, directamente tartar. Aunque no sea atún. Aunque no sea carne picada.
Culis de: ¿Cómo que culis a la mermelada de toda la vida? La madre de un amigo hace una mermelada para morirse de lo buena que está y ¿debería decir que están muy buenos sus culis? No. Un bote de Hero es mermelada, no culis.
Espuma o mousse: Todo lo que esté servido en un sifón en formato “montañita” y con una textura de aire lo llaman espuma a mousse.
Risotto: Todo lo que lleva arroz lo llaman risotto. Pues no. Una paella no es un risotto, de la misma manera que una ensaladilla no es una tortilla.
Jengibre: Podemos considerarnos afortunados si no nos ponen como decoración de una tortilla de patatas, un poco de jengibre.
Brochette: Cuando quieren decir brocheta, pero se les vuelve a colar el francés para poderte cobrar ese suplemento de 2 euros.
Y es que después de mucho tiempo visitando sitios buenos, a una ya le huelen ciertas prácticas en los restaurantes.
También es verdad que no voy a meter a todos los restaurantes en el mismo saco, sino que ya tengo mis restaurantes favoritos en Madrid y en Barcelona. Debería de hablar de sus diferencias y sus similitudes, no? Lo dejo para otro artículo.
AUDIO:
Pink – Greatests Hits… So far.Spotify
Lo más erótico de la comida

Voy a hacer una declaración rotunda, y espero que ninguno de vosotros se atreva a llevarme la contraria: No hay nada más sexy que una mujer, o un hombre, con una sartén en la mano.
Ya está. Lo dije.
No es una declaración machista, ni feminista. Tampoco es una declaración de intenciones. Es lo que es: Una verdad como un templo. Aunque claro, puedes cambiar sartén por espumadera, lengua pastelera, cuchara de madera o cazuela de barro. No me importa. El tema está en que la habilidad en la cocina es erótica.
Esta manera de remover una sopa, de probar su punto de sal, de hacer subir un soufflé… La teórica dice que si se sabe mover en la cocina, el sujeto en cuestión sabrá moverse en la cama, y en vez de la sopa, la sal y el soufflé, será tu cuerpo, tu piel y tu pelo.
Pruébalo.
Invita a tu pareja a cenar, pero esta vez no vayáis a un restaurante. Aunque parezca mentira, cocina para tu pareja solamente con un delantal.
¿Te han dicho que las ostras, los higos y el queso francés es comida para subir el libido? No has visto nada aún.
Lo realmente erótico, es que una vez le hayas cocinado semidesnudo, presentes los platos de manera atractiva y en vez de usar cubiertos, uséis las manos y el cuerpo para comer. La comida, en contacto con la piel (sobretodo si es de tu amante) sabe mucho mejor.
Eso si, a parte de no cocinar un cocido madrileño o algo que no puedas sujetar con la punta de los dedos, no te olvides de las servilletas y la protección. Nunca sabes cómo podría saber el postre.
AUDIO
She & Him – Why do you let me stay here.Spotify
Camera Obscura – French Navy.Spotify
Comiendo gallinejas
PD: Tengo un aire a Carmen Maura en este vídeo.
AUDIO
Andrés Calamaro – Comida China.Spotify
Siniestro Total – Dame comida.Spotify
Marc Parrot – La hora de la merienda.Spotify
Cineplexx – Antes de cenar.Spotify
La leyenda de las ardillas y la barbacoa

El otro día estaba sentada con Manolo hablando de que Nueva York es una ciudad mucho más y mejor que Madrid porque sus parques tienen ardillas y les puedes dar de comer. Esas ardillas están gordotas, y aunque practican mucho ejercicio, también somos muchos los turistas que las hemos ido alimentando de la comida más dulce y grasienta del mundo.
En cambio, en Madrid, los únicos animales que he visto son un par de ratas voladoras y unas cucarachas que intentaban acceder a un portal del centro.
Manolo en ese momento me explicó, apretando un poco los labios, que en el Parque del Retiro hacía años habitaban unas ardillas muy simpáticas. Unas ardillas peluditas y sanas que tenían un chip para rastrearlas en caso de que una se perdiera, se pusiera enferma o se escapara.
Un bonito domingo de primavera, un operario estaba rastreando las ardillas para saber en qué parte del parque disfrutaban los soleados fines de semana, cuando de repente vio que uno de los chips indicaba que una de las ardillas se había escapado del Retiro y estaba paseándose por La Latina.
Fueron a buscarla, y no encontraron nada.
Al siguiente domingo, volvieron a rastrear los chips de las ardillas y volvieron a ver que una ardilla seguía por La Latina, pero esta vez relacionaron unas denuncias por incendio que habían recibido esa misma mañana con el escape de las ardillas y pensaron que se habían asustado y habían huído al centro de la ciudad. ¿Pero por qué se habían quedado tan lejos pudiendo estar por el barrio de Salamanca?
Fueron a buscar al chip y lo rastrearon hasta que llegaron a un señor sentado en una terraza de bar.
No entendían nada. ¿Un señor con un chip de ardilla? ¿Cómo? En ese momento, comprendieron que el chip estaba en su barrida, y que la ardilla nadaba tostadita en jugos gástricos.
El amable señor y sus amigos confesaron horas más tarde, que prendieron fuego a ciertos arbustos para asustar a las ardillas, luego cocinarlas, y comérselas con una rica salsa barbacoa.
Si. Hay gente que pasa mucha hambre.
PD: Me pasan este artículo, para ilustrar la masturbación de las ardillas.
AUDIO:
Weezer – Hurley.Spotify
