
Sabéis que cojo poco el coche, pero que cuando lo hago siempre me cruzo con los más ineptos con las marchas, inaprensivos con los novatos y hombres que en vez de manos tienen pezuñas para sujetar el volante.
Estas fiestas pasadas hizo que me acostumbrara a coger el coche, y claro, la experiencia es un grado. Aunque ya no tengo la L, sigo pensando que debería de llevarla, pues en total debo haber hecho menos de 10 horas al volante. Un desastre, lo sé.
Hubo un día, que parada en doble fila esperando a mi hermano y con las luces bien colocadas, un coche me dió un golpe en un lado, rascó y se dio a la fuga. Así te lo cuento. Un BMW hipermegagrande que mi pobre Toyota no pudo soportar y ahora tiene un rayote que no se lo voy a quitar ni rezando. Por suerte mi madre me ha creído y no piensa que siga siendo una inútil al volante. Cosas de madres supongo.
Yo tengo una pregunta a los que hace más tiempo que conducen y leen el blog. ¿Por qué esa obsesión por comerme el culo del coche aunque esté yendo a 100 km/h en el carril de la derecha? ¿Por qué no van a molestar a los otros dos carriles que están libres? ¿Algún lector del blog es un chupaculos?
Eso lo pregunto porque volviendo del pueblo, por una carretera sin iluminación y llena de curvas (por suerte con líneas pintadas en el suelo), iba yo a 80 km/h frenando y acelerando según el trayecto, y el de atrás, un control total de mis frenadas, porque aunque estuviese a menos de 2 metros de mi maletero no chocó. Un artista. Pero yo nerviosa perdida.
Veo que tengo que desarrollar la técnica del peaje. Ahora ya me acerco mucho para introducir la tarjeta y ya no tengo ni que sacarme el cinturón ni abrir la puerta para pagar, pero aún así tardo mi rato en guardar la tarjeta de crédito en el bolsillo ese del coche y en volver a poner primera y arrancar. Tardo unos 5 segundos una vez se ha abierto la barrera del peaje. ¿Tanto tiempo es? ¿Por qué pita el de atrás? ¿Acaso nos están evacuando y no me he enterado? Espero que si estuvieran evacuándonos no nos cobraran el peaje… Pero con el Gobierno que tenemos lo dudo mucho…
He aprendido que los insultos no sirven de nada. Sobretodo con los taxistas que tienen ya la piel muy gruesa con eso y siguen haciendo lo que quieren, porque “la calzada es suya”. Ahora mi técnica consiste en mandarles besitos muy sexys, a lo Marilyn (incluso algunos con la lengua lamiéndome el labio y los ojos cerrados). ¡Funciona! Se ponen histéricos perdidos, jajaja. No pretendo molestar a nadie, pero estoy harta de ser la idiota que cumple las normas y encima me reprochan que respete los pasos de zebra.
A partir de hoy voy a salir con el coche y una libreta para apuntar esos pequeños fallos que me sacan de quicio de la gente, y esas “anécdotas” que no me hacen ni p*** gracia.
AUDIO: The Killers - When You Were Young Mi canción del guitar hero, nadie puede conmigo. Tengo que probar la batería en rockband.
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