
Los retrasos de Renfe hacen que conozcas a la gente, que hagas migas con ellos. Tanto tiempo allí embutidos como sardinas hace que lleguemos a tenernos cariño los unos con los otros. Ya sabemos eso de que el roce hace el cariño, pues más o menos ocurre con la gente del tren.
El otro día, volviendo de mi universidad en Sabadell, no era ni mucho menos una hora punta, pero como siempre “nuestros amigos de Renfe” ayudaron a ese buen humor matinal con un retraso importante en sus líneas.
Esto propició que una chica vestida de rosa por “Rams 23″ consiguiera pillar mi tren con su amiga la acoplada y el amigo el peluquero.
No quiero decir, ni mucho menos, que tenga algo en contra de esa marca o que me fijase en ella por culpa de su ropa de color “Rosa-blanco-rosa”, pero su manera de hablar sí que propiciaba que tuviese que girarme cada vez que abría la boca. Un espécimen impresionante.
Fue llegar y empezar a moler. A continuación detallo un trozo de conversación que mis oídos pudieron escuchar. Tengo que decir que esta conversación se tiene que leer como si tuvieses una turbina a reacción al lado. Es decir, gritando a pleno pulmón para que todo el mundo se entere.
Vestidaporbarbie: ¡Dios! ¡Hay una bolsa sola en este vagón!
Acopleitor: No te preocupes, debe ser de alguien.
Vestidaporbarbie: ¡No, no, no! ¡Es una bomba! ¡Yo me bajo! ¡Yo me bajooo!
Acopleitor: ¿Como va a ser una bomba?
Aquí pensé que su amiga no era tan acoplada y podía ser que incluso fuera ese trozo de cerebro que le faltaba a la chica.
Acopleitor: Además, si explota lo hará en Barcelona, y nosotros nos bajamos antes.
Vestidaporbarbie: Ya… pero ¿y si explota antes? ¡Yo me bajo, yo me bajo!
En ese momento, antes de que sus gritos empezaran a crear pánico entre los pasajeros y tuviésemos una avalancha humana bajando en Cerdanyola, un extranjero cogió la bolsa y se la metió entre las piernas.
Vestidaporbarbie: ¿Es suya esa bolsa?
Buenhombre: ¿Por qué no iba a serlo?
Vestidaporbarbie: Porque hay una bomba… ¿no? ¿Qué hay en la bolsa?
Buenhombre: Si no quieres lavarme los calcetines no te lo enseñaré. Es una bolsa de gimnasio, por lo que está mi ropa sucia… ¿Me la vas a lavar ahora?
La chica se calló al momento… bueno, más a menos… a los dos segundos ya hablaba del pelo de su amiga a pleno pulmón y pudimos todos ver como no tenía hechas las mechas desde hace meses.
Lo que se aprende en estos sitios, ¿verdad?
Antes del 11M no teníamos esta psicosis y la verdad es que entiendo que alguien se pueda sentir intimidado por una bomba en un tren. Lo que no comparto es su manera de “explicarse al mundo”, con gritos y malas maneras.
También digo que yo soy ese hombre y hubiese dicho antes que la bolsa era mía antes de llegar tan lejos. Mis calzoncillos con frenazo no le incumben a nadie, ¿no?
No pasé miedo pues no era día 11 y no creo que repitan procedimiento. Solo por la situación estúpida ya sabía que nada malo iba a ocurrirme… ya era bastante humillante tener a un chicle gritándome al lado.
Como el estilo de diálogo está copiado de este blog que me encanta, voy a dedicarle el post de hoy. A ver si así ve que no tenemos escapatoria: Está lleno de gilipollas por todas partes, haya o no un contrato por delante.
AUDIO: Mika - Happy Ending
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