Filosofia de vida (I)

Inicio la serie de posts de filosofía de vida, y es que a veces me siento como Jorge Bucay: Doy lecciones de moralidad sin que me lo pidan.
Hoy: Let it Flow
O lo que es lo mismo: Déjalo fluir.
Estas en la cola de un supermercado, y un capullo llega, te dice que él estaba antes, que no te cueles y que eres una estúpida con cara de rabo. Tu pones tu mejor sonrisa y sin decir nada le dejas pasar. Let it Flow…
Conduces tu coche nuevo y un idiota dice que te has saltado un ceda, cuando en realidad el ceda lo tenía él. Insiste en llamar a la policía. Tu llamas a la policía para aclarar lo sucedido. Let it Flow…
Vas de fiesta con unos amigos y el cabecilla insiste en entrar en un bar que huele a sobaco. Le explicas con tus mejores formas que el olor a sobaco te da alergia y que prefieres ir a tomar un Gintonic en una coctelería decente. Se pone gallito y dice que no huele nada. Let it Flow…
Mi filosofía Let it Flow se explica claramente con estos tres ejemplos pillados al azar de una vida que nunca tuve.
Y diréis: Eres una idiota manipulada por las mentes más estúpidas. Así va el país.
Y yo contesto: Es verdad, así va el país, pero mi filosofía se explica cuando todos ellos reciben su merecido, aceptan su error a los 10 segundos o el karma los castiga.
Mi tranquilidad espiritual es mucho más importante que pelearme con cualquier energúmeno. Esto te proporciona una aura limpia, un cutis fresco y una tranquilidad emocional que no se paga con dinero, porque por dentro siempre piensas: Eres un capullo, y cuando te des cuenta te suicidarás, te morirás y yo habré ganado.
Así, otra vez, se te dibuja una sonrisa en los labios digno de cualquier anuncio de Colgate.
AUDIO: The Offspring – The meaning of life
Leer MásHe cogido el coche

El otro día conduje desde Olot hasta Barcelona en coche… y sola.
Como aún tengo la L, tengo que ir a 80 km/h como muy rápido, y claro, salí a las 5 y llegué a las 7 al centro de Barcelona. Mientras cantaba a Amy Winehouse, Yael Naim, Afghan Wings,… e intentaba olvidar ese día tan horrible con comidas familiares, entierros, sollozos, y no pensar que iba sola en un coche nuevo.
Llegué a 120 Km/hora y pensaba que me caería un camión encima, con su carga y tu trailer cada vez que pasaba por su lado. Hay muchos camiones en esa autopista. Entonces reducí la velocidad a 80 y seguí así hasta el final.
Me he asustado en varias ocasiones, ya que después de una comida copiosa digna de “Sal de Fruta Eno” me entraba la modorra y se me cerraban los ojos.
Empiezo a pensar que no sirvo para conducir.
Luego llegué a casa, aparqué en el Parking de la peor manera posible (ver dibujo arriba), y así haciendo amigos en el garaje de mi madre para que le rallen el coche cuando no mire.
Yuhuuu!! Dentro de nada me veo en las necrológicas de La Vanguardia o El País. O me centro o me muero de verdad. Voy a ver Carnivale o Lost, a ver si hay vida después de la muerte.
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Para pasar el mal trago, no hay nada mejor que escuchar el Podcast de Tortilla de Patata
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AUDIO: Yael Naim – New Soul
Leer MásEl árbol más alto de la comarca

Dejamos ya el autobombo (¿He oido “hurra” en la fila del fondo??) para meternos como siempre en mi vida.
Ayer quedé para comer con mi amigo Ancude para hablar de los problemas mundanos: Que si tal es tonto, que el otro gilipollas, que necesitamos relajarnos, que a ese le ha pasado tal cosa y a esa otra tal otra… Bueno, lo que se dice una comida para arreglar el mundo mientras se come decentemente en un plato. Hemos descubierto muchos secretos de todos vosotros… mua jua jua jua (léese con voz de malo de película).
Lo peor de eso es que Ancude es el pino más alto de la comarca, y cualquiera a su lado parece liliputiense. Pero si él es un pino, yo soy el arbusto más pequeñito del lugar: Bajito y redondito.
Por suerte es mi amigo, y cuando se mete conmigo sé que lo hace con todo el amor del mundo (cabrón), peró es que me sentí un taburete. ¿Que le dan de comer a mis amigos que a mí no me dan?
El domingo en casa de mi abuelita, me dijo que había crecido y había adelgazado, cosa que me hizo sentir pletórica y llena de vitalidad. Crecer es verdad que estoy creciendo físicamente (esto no es broma, ahora mido algo más que hace unos meses), pero aún me queda mucho para alcanzar a los Yetis de mis amigos. Nunca les he visto el cogote, creo…
Mi teoría es que no soy bajita. Estoy escalada. Es decir: Tengo un 35 de pie, mi cintura se puede coger con una mano, mis muñecas no sirven para llevar pulseras gordas, me cuesta encontrar relojes de pulsera,… No estoy hecha para este mundo de gorilas!
El Photoshop tiene una herramienta para empequeñecer objetos, y Dios tiene un sentido del humor muy macabro. Cuando mis padres me hicieron se olvidaron de ponerme las medidas estándares y los protocolos aconsejados, para perder el tiempo en colocarme pecas por todo el cuerpo y olvidarse de lo importante en esta vida: El packaging.
¡A eso lo llamo yo perder el tiempo en memeces!
Para mi próxima vida, pido una especie de Gattaca, donde todo el mundo pueda comprarse la ropa en cualquier tienda (y encima saque 10 en educación física), pero sin el factor ese nazi de esa peli.
AUDIO: Limp Bizkit – Rollin
Leer MásLas broncas de mis amigos

Tengo la suerte de tener buenos amigos que me cuidan.
Me dan de comer, me dan regalos, me llaman, me mandan mensajes, me dicen cosas bonitas, me alegran el día, me limpian el código del blog, me repasan las faltas de ortografía, me acompañan al médico, me aguantan al teléfono horas y horas, me sacan de paseo…
Un lujo de amigos, la verdad. Sobretodo en los malos momentos.
Pero a veces me recuerdan al último anuncio de IKEA, un placer audiovisual de anuncio por ser la cruda realidad de las madres, pero yo lo traslado a mis amigos con complejo de mamas.
Tengo amigos que cuando hago algo en que no están de acuerdo o tengo un mal momento, me hacen de mama y en lugar de decirme “Pobrecita, pobrecita…“, me meten caña y me sueltan: “Tienes que hacer esto porque bla bla bla… y lo otro bla bla bla… no pienses en eso… bla bla bla“.
¡Coño! ¡Que fácil ser amigo mio!
No es que haga nada malo, pero hay veces que algunas cosas nos afectan mucho, cosas que deben afectarnos porque sino seríamos de hielo, y mis amigos con ánimo de ayudar solo dicen: “No pienses en ello“.
Aixxx… Que duro es ser mujer en un mundo de hombres… Os dejo con la letra del anuncio de Ikea, porque me parece brutal.
Esto no se toca, quita.
Con esto no se juega, dale.
Esto no se toca, quita.
Con esto no se juega, dale.
Quita los pies de la mesa.
En el salón no se juega.
En el sofá no se come.
En el salón no se juega.
Esto no se toca, niño.
Con esto no se juega, dale.
Esto no se toca, quita.
Con esto no se juega, dale.
Aquí no se juega pelota.
En el salón no se juega.
No pises la alfombra,
En el salón no se juega.
Me vas a dar un disgusto.
En el salón no se juega, Oh yeah!
No, no, no!
Yeaaah…
PD: Juro por Dios que no tiene nada que ver con Ancude, pero me mola el dibujo que hizo él con mi Wacom hace unos meses.
AUDIO: Pussycat Dolls – Sway
Leer MásConducir con la familia al lado

Juntando este post y este post de ayer podéis llegar a la conclusión que ese fin de semana me tocó hacer de chófer.
Yo encantada, pues el coche de mi madre es nuevo y de gasolina. Una nueva sensación muy diferente a lo que se siente conduciendo ese coche de 5ª mano, lleno de rayazos y diésel que se usa para aprender a conducir. Antes no había cogido otro coche que no fuese ese y la verdad, es que se pueden distinguir varias sensaciones:
- Los pedales, el volante y el cambio de marcha son diferentes. Muy diferentes.
- No tener al gilipollas de mi profe de la autoescuela al lado hace que por una parte estés más aliviado por no tener que aguantarle y por otra más nervioso pues tu copiloto no tiene los pedales para poderte frenar en caso de distracción. Las distracciones son muy muy malas, peores que el alcohol y los Mossos d’Escuadra.
- Cuando la gente ve que llevas la L verde detrás te dejan hacer todo el tonto que quieras. ¡Es una suerte!
El caso es que podría enumerar un montón de sensaciones al volante con el carnet en la mano. Pero la más notoria es que conducir desde Figueres a Barcelona a 80 Km/h, por el carril de la derecha, y con tu madre y tu hermano detrás chillando que iba muy rápido… No tiene precio.
Mi hermano lo hacía para tocarme las pelotas, eso es evidente, y mi madre porque realmente ver a la hija que has parido en manos de tu flamante coche nuevo y con unos taconazos conduciendo por la autopista debe ser una sensación bastante trepidante.
Pillé el coche en un parking de arena, y a 15 Km/h por ese, ya empezaron a decirme que iba muy rápido. Por suerte, mi abuela iba de copiloto y le dijo a mi madre que se tranquilizara porque iba muy bien. Un 10 por mi abuela, que supo controlar la situación.
Tengo que confesar que a los 20 minutos de coche mi abuela sacó el rosario. Pero tengo que alegar en mi defensa que era “su hora de misa” y no porque yo estuviese haciendo algo raro.
Salimos del pueblo, entramos en la carretera (me costó un poco ya que había muchos coches circulando en ella) y de ahí directamente a la autopista.
Mi primer peaje y de ahí ya todo fue más normal porque se quedaron todos dormidos y me dejaron al volante sola. Sola a mis 80 Km/h durante 150 Km. Tenía mucho tiempo por delante para pensar, cantar o lo que quisiera, pero lo único que podía emanar de mi mente era que me sudaban los pies un montón con esos zapatos de tacón tan altos.
Los gritos de “Vas muy rápido, vas muy rápido” de mi madre, se transformaron en pequeños y dulces ronquidos. Un placer comparado con el primer momento de tensión y las risas de mi hermano. No sé si de nervios o de tensión.
41 prácticas de coche pagadas para eso…
AUDIO: Regina Spektor – Bear Spektor
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