El Metro de Barcelona

El post del Metro de Madrid tuvo un montón de éxito y quiero repetirlo en mi ciudad.
Nunca nos damos cuenta de la importancia del nombre de las paradas de metro hasta que lo leemos en un blog extraño como éste o hasta que nos quedamos mirando la línea de paradas y nos damos cuenta que los santos en la línea 1 están separados: “Santa Eulàlia” y “Sant Andreu” están cada uno en una punta para que no se peleen. Y han separado a “Santa Coloma” por macarra. Y a “Marina” la han puesto sin beatificar, por borracha (es una zona de marcha muy conocida en Barcelona).
Los insultos también forman parte de las líneas de metro de Barcelona, y es que ser un “Bogatell” o un “Vallcarca” no es algo que debamos poner en el currículo. Incluso, ser un “Mundet” debe ser comparable a “Gavarra”, “Gorg” o “Boixeres”.
Por suerte tenemos “La Pau” que pone paz entre tanto nombre extraño. Aunque el más extraño, por aclamación popular es “Urquinaona”. Aún no he descubierto que significa, pero mola. Vivir en “Urquinaona” es como ser un “Virrei Amat”.
Cuando era pequeña escuchaba una canción bastante… eeemm… especial llamada “Sarri Sarri“, pues nosotros tenemos “Sarrià”. Y aunque la canción no tiene nada de pijo (todo lo contrario), el barrio es bastante caro para vivir.
Además somos exóticos por excelencia los catalanes. Tenemos la famosa parada de “Selva de Mar”, mundialmente conocida por sus pepinos de mar saltando entre los monos por las lianas, como el hijo de Indiana con los monos en esa película (que por favor, no recordaremos nunca más) de aliens y calaveras de Indiana Jones.
Sino, siempre podemos pasar por “Villapiscina”, una parada de metro donde no hay nadie en bañador, por si alguien lo preguntaba. Ya veis que la lógica nos la pasamos por el forro, incluso “Plaça del Centre” no está ni mucho menos en el centro.
Si, los barceloneses de los madrileños no nos diferenciamos mucho, si miramos debajo. Concretamente en el metro.
PD: Puede que los nombres en català no tengan ni puta gracia. Lo sé… Pero si entiendes un poco el idioma de Catalunya hasta puedes partirte el culo con la palabra “Ulldecona”.
AUDIO: Kortatu – Sarri Sarri (¿Preferís link a spotify o a un archivo mp3?)
AUDIO: Marea – El perro verde Grandes recuerdos con esta canción. Para mí es la canción más romántica que existe.
El metro de Madrid

A petición popular (por twitter), llega un post sobre los nombres del metro de Madrid y mi aventura del lunes pasado.
Me encontraba en Madrid paseando, pero en la calle hacía un calor terrible, donde el sol odiaba tanto a los madrileños que lanzaba su tremendo calor a todo aquel que pisara el suelo. Incluso el calor derretía los chicles del suelo y se hacía imposible andar sin oír el “xurp xurp” de la suela del zapato.
Me metí en el metro para desplazarme por la capital sin tener que quemarme la piel al rozar un rayo de sol. Curiosamente en el metro no hacía el tremendo calor que respiraba la superficie y la gente no olía tan mal como en el de Barcelona, dónde parece que usar desodorante esté penado por ley. Los madrileños huelen mejor que los barceloneses, oigan. Aunque nosotros somos un millón de veces más guapos e inteligentes.
Me compré una tarjeta de 10 viajes y pensé “Es tan pequeña, que si la pierdo me van a doler esos 7,40€“. La catalana que llevo dentro sale en momentos así y el tamaño del billete hace que me plantee porqué me compré ese monedero divino de la muerte del tamaño de un obús. Luego cogí un plano esquemático de la red de metro de la comunidad de Madrid, para investigar dónde me apetecía ir.
FAIL!
Me encontré con Plaza de España, Urgel y Tetuán. Menudos somos de originales, que tenemos los mismos nombres para algunas estaciones.
Me subí a la línea 1 y al llegar a “Ríos Rosas” estalló mi cerebro: Lo twitteé y rápidamente se llenó de respuestas indicándome que la parada pertenecía al jurista y político español Antonio de los Ríos Rosas. A ver si vamos a tener que hacer un casting para poner un nombre a una parada de metro, ¿eh? No podemos dejar que cualquiera con un nombre tan psicodélico acceda a ese privilegio. Prefiero la parada de metro Martínez o Pérez antes que la de “Pepito del Nabo Gordo”, por muy bien médico, político o Premio Nobel, Planeta, que sea.
Y en la misma línea que mi querido médico ganador de un supuesto Premio Nobel, tenemos la parada de Empalme, Concha Espina o Estrecho, ese primo lejano que no se ha besado con nadie.
Si Estrecho me hubiese escuchado, hubiese ido a hacer turismo sexual por las Islas Filipinas, República Argentina, Ibiza o el Nuevo Mundo, ya saben que los colonizadores son muy de eso. Incluso Bélgica, Oporto o Bilbao, que hay gente que encuentra a las belgas muy guapas, oigan. Y sino, siempre nos quedará Sevilla, que ya lo decía Rafaela Carrá, que para hacer bien el amor hay que venir al sur.
¡Ui! En el sur de este plano tenemos La Peseta, una parada sin uso desde que llegó el euro. Y en el norte nos encontramos con Pitis, una parada con nombre que da la risa tonta. Al menos a mi. Decir que vives en Pitis es… es… es comparable a vivir en Rivas Vaciamadrid o Siglo XXI.
Luego vienen insultos, todos seguidos en la Línea 9: leer con asco Vinateros, Artilleros, Pavones. Luego repartido ya por todo el trazado nos encontramos con otras delicias como Manoteras o Useras. Y sino en sentido positivo tenemos a Lista, El Capricho, Pacífico, Estrella, Las Musas y un montón de Santos (aunque no Santas, curioso). Aunque no me ha quedado claro si la parada de Pan Bendito podría ser positivo o negativo.
Así pues, vayan ustedes a Bambú que suena muy zen, a ver si nos inspiramos para poner nombres a las paradas un poco menos cutres. Porque me dirán que Lavapiés no es cutre, ¿eh?
PD: Os dejo este post sobre el Metro de Madrid, que me ha hecho llorar de la risa. La verdad es que podrían aplicarlo también a Metro de Barcelona.
AUDIO: Demi Lovato – La la land.mp3
Leer MásLos que roban en el metro de Barcelona

No los llamaremos ladrones, pues me parece incluso un trabajo. Lo que hacen ellos es terrible.
El otro día, volvía de una pequeña grabación en Balzac en metro. Éste estaba lleno de gente, y claro, íbamos apretados como en Japón . Terrible, la sensación de meterse en una masa de gente es desagradable, pero sobretodo ahora que ha llegado la primavera y muchos se olvidan el desodorante en casa. Y yo claro, muy bien maquillada, como una puerta.
Lo que decía: Vagón lleno, gente, volvía de trabajar, bla bla bla… Y justo detrás de mí se colocan 5 hombres de unos 40-45 años muy raros. Todos llevaban la chaqueta colgando del brazo, e iban a unísono pegados, mucho más que el resto del vagón.
En esas que veo como la mano de uno se alarga por debajo de la chaqueta e intenta abrirle la mochila a un señor. Y no se si imprudente o valiente dejé caer la gran frase inteligente, denotando 5 años de estudios universitarios, un trabajo con responsabilidad y gran afición a la lectura:
- ¡¡Eeeehhh!! – Digno, no me digáis que no.
El de la mano larga me mira desafiante.
- Si, tu, ¡el delincuente! – Respondo.
Y en ese momento, los otros 4 hombres se giran desafiantes. Tierra trágame. Bueno, tierra trágame pero no le aparto la mirada e intento poner una más desafiante y con desaprobación de su comportamiento. Aix… Es lo que tiene vivir muchos años con mi madre, que se pegan manera difundir moralidad.
En ese momento el vagón es lo único que existe en el mundo, y el mundo está dividido como en una guerra de bandas: Los 5 ladrones contra el resto del vagón que también los mira desafiantes. O eso me pareció a mi: ” Camara cenital y luz teatral”… Tachán tachán..
En ese momento de tensión, el ladrón me suelta con acento de fuera:
- ¿Te gusto mucho para que me mires tanto? – Y me suelta un beso.
¡Dix! Me quedé atontada con su respuesta, y solo pude contestarle:
- No, te controlo porque eres un delincuente. Si, si, un ladrón, un delincuente, un… – Quise terminar la frase con “capullo”, pero no quise tentar mi suerte. Y no se me acudían más sinónimos para él. Los nervios, supongo.
caco, carterista, ratero, cleptómano, descuidero, chorizo, mangante, saqueador, timador, bandido, atracador, maleante, cuatrero…
En un ataque de cordura celestial, me aparté, me fui a la otra punta del vagón, pero claro, esos ya estaban fichados y supongo que ya no tenían muchas posibilidades de meter mano en ningún bolso o mochila, así que algunos bajaron del vagón y otros dos se quedaron observando.
Me cagué de miedo. Sinceramente. Me imaginé bajando en mi parada de metro (en la cual nunca baja nadie) y que me pegaban una paliza justo al lado de las máquinas de validación del ticket. ¡Glups!
Al final nada. Ni paliza, ni persecución. Tampoco la patada voladora imaginaria a lo Chuck Norris que había imaginado en mi mente. Pero ya me he pensado un montón de frases ingeniosas para soltarles la próxima vez que los vuelva a ver.
Ellos no lo saben, pero casi casi vivo en el metro de Barcelona. Me paso mucho tiempo viajando en él… Y eso me da ventaja. Cuando vuelve a verlos, les regalaré un ejemplar de un periódico para que busquen trabajo de algo y coticen, que en breve toca entregar la declaración de la renta y me doy cuenta de la estafa en la que estamos metidos: ¡Seré pobre toda mi vida a este ritmo de impuestos!
Por cierto estoy desde ayer, hasta el martes, en el Festival Audiovisual Zemo98 en Sevilla. Quien quiera que se pase a saludar :)
AUDIO: Alex Ubago – Me arrepiento
Leer MásLa tonta del metro

El trasporte público y yo, siempre con nuestros problemas, pero siempre tan felices.
La gente del metro me da para muchas entradas curiosas con las que nos sentimos todos identificados: Chicas tontis, gente solitaria, sus comunicaciones, gente amable…
Pero lo que odio a muerte no son los retrasos, ni los horarios, ni las máquinas expendedoras estropeadas. Lo que odio de verdad es ser la única puñetera pringada que paga el metro.
Si, si, si… la única.
Soy la idiota que cuando pasa el billete, siempre hay alguien detrás para pasar.
Eso se acabó, así que ahora les amenazo en català y les digo:
- Ni t’atreveixis! – ¡Ni te atrevas!
Todo esto con el dedo en alto señalando y con cara de desafío. Y me da igual que sea una mujer morena de metro 50, que un grupo de negros de 2 metros. Se quedan muy cortados cuando un retaco como yo, vestido con tacones, falda y un bolso de 20 euros se gira, levanta el dedo y les amenaza desafiante para que no crucen detrás.
El otro día mi hermano flipó. Alucinó al verme enfrentada a dos chicos altísimos (y demasiado fuertes de complexión) gritando como una espartana en celo: ¡¡Ni t’atreveixis!!
Y es que ya sabemos todos que el servicio de trasportes en Barcelona funciona mal, encima, si no pagamos el billete, funcionará peor.
No sabéis lo estúpida que me siento pagando mi euro y pico para el billete, pagando y que alguien se lo ahorre porque yo lo he pagado antes. Los odio a muerte y ojalá les venga un revisor a ponerles una multa…. ¡Jops!
Pero todo esto es estúpido porque nunca he visto un revisor en el metro, por lo que de poco sirve de lo que acabo de escribir.
AUDIO: AC/DC – Honey Roll
Leer MásDiscursos originales para los rumanos del tren

Es fácil ser rumano, pero por lo que he visto, el sector tiene un problema con los discursos. Se repiten, se hacen monótonos, y una vez has oído uno, los demás te parecen los mismos y desconectas.
¿Esta gente no sabe lo que son las audiencias? Para tener al público enganchado hay que darles algo más que un discurso repetido. ¡Espectáculo!
“Buenos días siniores, soy una pobre chica de la Rumanía, no tiengo dinero, no tiengo trabajo, no tiengo papieles. Tiengo una ninia piquiñita, no tiengo de leche, no tiengo de paniales. Gracias, una ayudita pir favor”.
Esto de la chica de la Rumanía, lo he oído en mujeres de 40 largos. Y algunas ninias tienen 12-13 años, algunas ves que no han mentruado aún y ya te lelvan a un bebé en brazos.
Y lo que pasa con las chicas de 40 de la Rumanía, lo he visto con bebés de 5 años en brazos. Toda una carga familiar, sobretodo por la pobre chica que lleva al crío a cuestas.
Bueno, luego está la variación, en la que, a parte de una ninia piquiñita tienen madre/padre en “Val Hebrón”. Pero esta ya es otra historia.
Yo propongo crear una base de datos en MySQL, o incluso algo más simple, para que ellos, a la hora de coger el ninio en brazos y sedarlos, tengan ya el discurso hecho y original. Un punto a favor para ellos, y para los pobres pringados que tenemos que aguantar el viaje de tren con los grititos de las señoras.
Algo como, por ejemplo, el rap del rumano del tren, o prosa escrita. Puede que incluso cambiar “la Val Hebrón” por el centro de rehabilitación dónde esta Lindsay Lohan.
Me pregunto, ¿Los maridos de las rumanas no curran?
Yo lanzo la propuesta al aire, luego que alguien se ponga a programarlo.
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ACTUALIZACIÓN
No tengo nada en contra de los rumanos, ni de la gente de Rumanía. Sólo es que ¿Cómo llamaríais a las mafias organizadas que piden en el metro y que son de Rumanía? Pues Rumanos del metro. De la misma manera que también hay gente de Rumanía honrada, trabajadora,… En las cercanías de Barcelona estas mafias no dejan ni tocar a los de la guitarra en los vagones, tienen acaparado el mercado. Que nadie se me ofusque… Que es que parece que nos estamos estresando con la llegada de la primavera. Ooooohhhhmmmm….
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AUDIO: Coconut Records – Weast Coast
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