La hipocresía para crear beneficios (parte I)

Sé que es un artículo cruel el que voy a escribir y seguramente reciba muuuchas críticas por ello, pero no por eso voy a tener la boca cerrada delante de injusticias como estas.
Soy una persona que se altera con facilidad, soy pasional y tengo demasiado carácter para algunas personas. Así que si crees que vas a tener un mal día por el simple hecho de leer este texto, mejor ahórrate los 4 minutos de lectura y tómate un respiro por hoy.
Voy a hablar del fenómeno Lady Di
A 10 años de su muerte sigue moviendo millones de euros por el simple hecho de estar muerta, pues creo que si estuviese viva no sería tan popular y algún tiburón ya se la habría comido. Nadie se salva de la prensa o del tiempo. Ha muerto joven, lo que es una ventaja, ya que aunque tuviese 90 años la recordaríamos con ese traje con falda azul clarito y peinada por Vidal Sassoon.
Incluso muerta y divorciada vende libros, tazas, cromos, pins, monedas, fotos, vídeos, entradas para conciertos… esos objetos que perpetúan el mito. La gente lo llama Dianabilia, pues es un caso a estudiar para los estudiosos del Marketing mundial.
Esa cara rubia, esposa engañada por su marido, madre comprensiva y dulce, luchadora de los derechos humanos…
¿¿¿Perdón??? ¿¿¿He dicho luchadora de los derechos humanos???
Todos recordamos a esa Diana comprometida con negritos en brazos, esas víctimas de guerras y injusticias, mientras sus tejanos de 300 libras andaban por algunas calles del Congo.
Es verdad que la usaron como mujer florero para demostrar que la monarquía inglesa tenía su corazoncito y aunque estuviesen envueltos en guerras, su princesa daba cariño al mundo.
Evidentemente se sintió usada por la familia real, la misma que le daba de comer a ella y a sus hijos, la misma que pagaba sus trajes de Gucci y daba clases de equitación.
Un círculo vicioso, como toda Jet Set que se precie. Una princesa es una princesa, no pretendamos que sea otra cosa, y tiene su función.
Al hacer el gran paso de divorciarse, se juntó con Dodi Al-Fayed. No diré eso de que era un “hijo de papá” pero si se sabe algo de esta familia es gracias a su padre, quien posee el almacén Harrods en Londres (El Corte Inglés para los pijos ingleses) y el equipo inglés Fulham.
A ese egipcio, no le quieren dar la nacionalidad británica por antecedentes de trafico de armas. Una joya de padre, una joya de hijo, ya que a su retoño no se le conocía oficio (murió con Diana en el coche).
Cada uno se de dedica a lo que se quiera, yo no quiero juzar a la família Al-Fayed.
A lo que iba, alguien me dijo una vez:
El amor es ciego, pero no atraviesa principios.
Si era la princesa del pueblo ¿por qué salía con un traficante de armas? La prensa se apresuró a tapar ciertas cosas que manchaban el nombre de Diana y por extensión, el de la casa real británica.
Cuando lo del accidente de coche ya dijeron que había sido el conductor que iba bebido… hasta que dijeron que fue culpa de un paparazzi y entonces la prensa se enfadó y dijo que era una trama para eliminar a Diana de la familia.
Ahora sus hijos son extensiones de la marca Diana. No se si Kate es traficante de armas, pero me gusta esta chica… o, mejor dicho, lo que la prensa ha querido mostrarme de ella me gusta.
… Próxima entrega: Madeleine, o el gran producto del morbo.
AUDIO: Elton John – Candle in the wind
Leer Más
