Ototubaritis (una otitis diferente)
El miércoles pasado empecé a sentir los oídos taponados y un pequeño pitido en el oído izquierdo. Icluso llegué a girarme por la calle pensando que pasaba algo en mi lado izquierdo, pero no. Aun no sentía dolor, por lo que simplemente pedí hora para el otorrino y como había un puente de por medio tardaría unos días en conseguir cita. No pasaba nada. Podía vivir con una sola oreja, no?
Pues no.
Esa misma tarde tuve que ir corriendo a urgencias porque notaba un pinchazo eléctrico y agudo en la parte interna de la oreja y no había manera de hablar (ni por teléfono ni en general), ni de abrir los ojos por culpa del dolor.
¿Qué dijo el médico tenía en la oreja izquierda?
Una otitis (infección en el oído) del tamaño de un elefante. ¿Y en el otro oído? Un tapón por culpa del sobreesfuerzo que estaba haciendo mi única oreja sana.
Así que unos días de gotas y pastillas y el lunes acudí al otorrino a que me explicara porque hacía unas 48 horas que no escuchaba nada. ¿Me estaba quedando sorda?
Para nada.
La otitis persistía en la parte más exterior del conducto, y por eso la trompa de eustaquio (no confundir con la de falopio) se había cerrado: Para que la infección no pasara al interior de mi cuerpo. Según mi médico mi tímpano está bien y mi hueso estribo (el del equilibrio) está perfectamente. ¡Solo faltaría! Encima de sorda, patosa.
Que maja es mi trompa de eustaquio.Por su culpa ahora lo oigo todo como si estuviera detrás de una mampara de cristal, o como si hablara desde dentro de un cubo en mi cabeza. Vivo dentro de una campana de cristal.
En resumen: 6 días de dolor, 20 días de sordera, y el día 25 me practican una audiometría para saber si he perdido audición o sigo escuchando el cantar de los pájaros en los dos oídos.
¡No quiero comprarme un audífono en forma de manos libres bluetooth!
:(
AUDIO:
David Cibera – Díme al oído.Spotify
Lo más erótico de la comida

Voy a hacer una declaración rotunda, y espero que ninguno de vosotros se atreva a llevarme la contraria: No hay nada más sexy que una mujer, o un hombre, con una sartén en la mano.
Ya está. Lo dije.
No es una declaración machista, ni feminista. Tampoco es una declaración de intenciones. Es lo que es: Una verdad como un templo. Aunque claro, puedes cambiar sartén por espumadera, lengua pastelera, cuchara de madera o cazuela de barro. No me importa. El tema está en que la habilidad en la cocina es erótica.
Esta manera de remover una sopa, de probar su punto de sal, de hacer subir un soufflé… La teórica dice que si se sabe mover en la cocina, el sujeto en cuestión sabrá moverse en la cama, y en vez de la sopa, la sal y el soufflé, será tu cuerpo, tu piel y tu pelo.
Pruébalo.
Invita a tu pareja a cenar, pero esta vez no vayáis a un restaurante. Aunque parezca mentira, cocina para tu pareja solamente con un delantal.
¿Te han dicho que las ostras, los higos y el queso francés es comida para subir el libido? No has visto nada aún.
Lo realmente erótico, es que una vez le hayas cocinado semidesnudo, presentes los platos de manera atractiva y en vez de usar cubiertos, uséis las manos y el cuerpo para comer. La comida, en contacto con la piel (sobretodo si es de tu amante) sabe mucho mejor.
Eso si, a parte de no cocinar un cocido madrileño o algo que no puedas sujetar con la punta de los dedos, no te olvides de las servilletas y la protección. Nunca sabes cómo podría saber el postre.
AUDIO
She & Him – Why do you let me stay here.Spotify
Camera Obscura – French Navy.Spotify
Mi vuelta de Valencia

Algunos ya sabéis que este verano tuve la suerte de dar una charla acerca de los inicios de Facebook en la Campus Party de Valencia, pero lo que muchos no sabéis es que volví de Valencia montada en un coche con completos desconocidos.
Mi historia empieza con una agenda mal programada, y una mala gestión. Acordé con diferentes personas aprovechar el viaje a Valencia para hacer una entrevista en la radio, para grabar un par de vídeos, para dar la charla de Facebook y un par de cenas. Lo normal en mi vida, vamos. Ya que voy a Valencia, lo aprovecho para hacer mil cosas más.
Pero como estoy mal acostumbrada a trabajar a unos ritmos muy altos, el sábado a las 3 de la madrugada lo había terminado todo.
Así pues llamé a Renfe y me confirmaron que habían pasajes para ir a Barcelona por la mañana del domingo, pero que debía comprarlos en taquilla, ya que no podían acceder a la aplicación.
Dicho y hecho.
Domingo por la mañana, me levanté a las 8, recogí la habitación, y me fui directamente en taxi a la estación del Norte de la ciudad de Valencia.
Me acerqué a la ventanilla y una señora muy maleducada me dijo: “No hay billetes, ni va a haber hoy”. Punto. No me dio tiempo a nada más que a querer gritarle en la cara que ya tenía un billete, pero que pasarme 14 horas aburrida para llegar a casa no era mi plan favorito.
A mi lado estaban esperando por la cancelación de un billete 8 personas más. Todas con la misma cara de desespero que yo… Y muchas no tenían ni billete. Así que me planteé una estrategia para salir de Valencia.
A mi lado había una señora de unos 45 años con sus dos hijos (de unos 20 años) esperando tres billetes para ir a Madrid desde Valencia. Me giré hacia ella y le dije:
“Yo voy a alquilar un coche a Madrid, ¿quieres venir? ¿lo compartimos?”
La señora, a parte de flipar en colores durante un segundo, me dijo que debía de preguntarlo a sus hijos, pero que seguramente si. Hablaron durante 2 segundos y acordamos pagar el coche entre los cuatro mientras que sus hijos entre dientes le repetían a su madre que estaba haciendo lo que ella les había dicho mil veces que no debían hacer (hablar con extraños / subir en coches de desconocidos).
Pillamos un coche eléctrico y con cambio automático, algo que no había tocado en la vida. Cargamos las maletas, cargamos a los niños, nos cargamos a nosotras y pusimos rumbo a Madrid gracias al GPS de mi iPhone y el maravilloso invento que es Google Maps.
En el coche aprendí un montón acerca de Estados Unidos, Las Vegas, Washington D.C, las granjas, las semillas de La Mancha, la comida americana… Y sobretodo, fue una clase bastante buena de inglés durante las 4 horas que duró el viaje.
Seguramente mi madre cuando lea esto va a alucinar y va a pensar que me volví loca por coger un coche con unos completos desconocidos para volver antes de Valencia. Pero como decía Paula, la madre, hay veces que hay algo en tu interior que te dice que confíes.
Llegamos a Madrid, cargamos el diposito y aparcamos el coche en Atocha. La verdad es que el viaje había sido agotador y el calor de Madrid no ayudaba mucho a pensar con claridad, pero aún así tuvimos la suerte que años atrás Mark Zuckerberg había inventado Facebook y pudimos darnos nuestros nombres para que pudiesemos mantener el contacto.
AUDIO:
Ke$ha – We R who we R.Spotify
The Rocky Horror Picture Show
La noche del 31 de Octubre, Halloween en Madrid, ¿y yo qué hago? Pues me voy con Eva, Dani, Iván y Sonia a ver un pase de Rocky Horror Picture Show.
Esta película del 75 ha generado en todo el mundo un movimiento de fans increíble que se dedican a montar pases de este film por todas las ciudades. Cada ciudad tiene sus incondicionales y ellos hacen que la llama de Frank y Eddie no se extinga.
Ya os digo que si os compráis el DVD, no vais a vivir la auténtica experiencia. Eso hay que ir a un pase con actores y que el resto del público os inicie en la película. Llegad ahí y decid que sois vírgenes. Ellos lo van a entender y os van a ayudar a que vuestra participación durante el pase sea divertida y activa.
¿Que no sabes qué hay que gritar y cuando? No pasa nada. La primera vez disfruta del espectáculo, y la segunda tráete a otro amigo virgen para poder iniciarlo en el ritual y multiplicar las ganas de pasarlo bien.
Realmente vale la pena.
Leer Más
