200 frases aleatorias, y me ha tocado ésta

Entradas en octubre, 2010

Mi primer topless

Publicado el 3 oct 2010 | 33 comentarios

tetas topless

Lo siento chicos, no hay vídeo. Ni ningún tipo de documento gráfico. Así que antes de empezar a redactar la experiencia, espero que nadie pida alguna prueba para ilustrar el post.

Me fui este verano a las playas de Cádiz, al sur de la península, para poder disfrutar de un poco de relax con mis amigos.

En las playas del sur, todas iban con las domingas fuera y yo era la única rara que aún llevaba la marca del bikini marcada en el pecho. No es que me importara mucho, pero parecía típica amiga frígida. Así que después de que alguien me soltase un “si no lo enseñas ahora, no lo vas a enseñar nunca“, me quedé pensando y…

…a los dos segundos me quité la parte de arriba rápidamente y me quedé tumbada boca abajo esperando que salieran los demonios y me señalaran con el dedo. Nada de eso. El mundo siguió girando.

Después de 5 minutos sintiéndome ridícula y peleándome mentalmente con la idea de levantarme de la toalla y flashear a toda la playa, sentí la necesidad de levantarme, y me fui corriendo al agua.

Entré en menos de dos segundos al agua, intentando que las olas taparan mis partes. La sensación era como tener un vestido de hielo muy grande. El agua estaba helada.

Pero a los 3 minutos, la sensación era muy agradable. Domingos y domingas iban arriba y abajo, sin nada que les atara… No me parecía para nada una mala sensación.

Pero mientras estaba disfrutando de todo eso, a mis espaldas, un grupito de chicos muy guapos y fuertes empezaron a llamar la atención tirándome agua y hablando conmigo. ¡Menuda presión! Con los pechos fuera, nadando en el agua y esos chicos tan guapos diciéndome cosas. No me atrevía a girarme y mirarlos. O a decirles algo.

Al final me armé de valor, y mientras que con mi brazo me tapaba mis partes, con la otra les saludé con un “hola” muy tímido.

Empezaron a reír y yo en ese momento quise hundirme en el agua, ahogarme y desaparecer.

Salí corriendo hacia la toalla y me prometí a mi misma que nunca más.

Nunca más volvería a ir en tetas por la playa.

O como mínimo, nunca más saludaría a nadie si iba en tetas por alguna parte.

AUDIO:
The best of Judy Garland.Spotify
Tetas – Move your tetas.Spotify
Sonia y Selena – Que viva la noche.Spotify
Malena Gracia – Yosoy el fuego.Spotify

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La leyenda de las ardillas y la barbacoa

Publicado el 1 oct 2010 | 16 comentarios

ardillas del retiro

El otro día estaba sentada con Manolo hablando de que Nueva York es una ciudad mucho más y mejor que Madrid porque sus parques tienen ardillas y les puedes dar de comer. Esas ardillas están gordotas, y aunque practican mucho ejercicio, también somos muchos los turistas que las hemos ido alimentando de la comida más dulce y grasienta del mundo.

En cambio, en Madrid, los únicos animales que he visto son un par de ratas voladoras y unas cucarachas que intentaban acceder a un portal del centro.

Manolo en ese momento me explicó, apretando un poco los labios, que en el Parque del Retiro hacía años habitaban unas ardillas muy simpáticas. Unas ardillas peluditas y sanas que tenían un chip para rastrearlas en caso de que una se perdiera, se pusiera enferma o se escapara.

Un bonito domingo de primavera, un operario estaba rastreando las ardillas para saber en qué parte del parque disfrutaban los soleados fines de semana, cuando de repente vio que uno de los chips indicaba que una de las ardillas se había escapado del Retiro y estaba paseándose por La Latina.

Fueron a buscarla, y no encontraron nada.

Al siguiente domingo, volvieron a rastrear los chips de las ardillas y volvieron a ver que una ardilla seguía por La Latina, pero esta vez relacionaron unas denuncias por incendio que habían recibido esa misma mañana con el escape de las ardillas y pensaron que se habían asustado y habían huído al centro de la ciudad. ¿Pero por qué se habían quedado tan lejos pudiendo estar por el barrio de Salamanca?

Fueron a buscar al chip y lo rastrearon hasta que llegaron a un señor sentado en una terraza de bar.

No entendían nada. ¿Un señor con un chip de ardilla? ¿Cómo? En ese momento, comprendieron que el chip estaba en su barrida, y que la ardilla nadaba tostadita en jugos gástricos.

El amable señor y sus amigos confesaron horas más tarde, que prendieron fuego a ciertos arbustos para asustar a las ardillas, luego cocinarlas, y comérselas con una rica salsa barbacoa.

Si. Hay gente que pasa mucha hambre.

PD: Me pasan este artículo, para ilustrar la masturbación de las ardillas.

AUDIO:
Weezer – Hurley.Spotify

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